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Los Brutos (proyectores de arco) vuelven a iluminar


La primera iluminación artificial de refuerzo de la luz solar en los primitivos estudios cinematográficos acristalados de los años 1910, fueron los arcos de carbones (Aristo y Kriegl) y los tubos de vapor de mercurio (Cooper-Hewitt). Basados en el arco voltaico que se produce al saltar la corriente continua entre dos carbones, en los primitivos proyectores de arco de tipo abierto (sin lente), se producía una iluminación rica en radiaciones azules y verdes, muy actínica sobre las emulsiones de blanco y negro ortocromáticas de la época, sustituidas a finales de los años veinte por las pancromáticas. Momento en que los arcos comparten el protagonismo con los proyectores de incandescencia, muy efectivos para las emulsiones pancromáticas y especialmente a medida que se iban fabricando películas cada vez más sensibles.

Con la irrupción comercial del Technicolor 4 a mitad de los años treinta, se requirieron fuentes de luz fría muy potentes, y de nuevo predominaron los arcos en platós y en exteriores durante toda la etapa clásica. Hasta que los procedimientos de color se equilibraron para la luz cálida del tungsteno y los arcos se limitaban a rodajes diurnos en exteriores y para efectos de luz potentes en plató. A inicios de los años setenta, los arcos fueron sustituidos por la nueva tecnología de las lámparas de descarga HMI. El arco controlado que se produce en la ampolla de cuarzo de este moderno tipo de lámparas, pronto llegó a fabricarse en altas potencias de hasta 18kW que arrinconaron a los arcos de alto am­peraje, engorrosos de mover por su elevado peso y dimensiones, de ahí su denominación de Brutos (Brutes en inglés). Y la mayor parte de aquellos obsoletos proyecto­res se convirtió en chatarra. Pero en Mole-Richardson, empresa de alquileres de material eléctrico para la industria cinematográfica de la época en Madrid y en Barcelona, tuvieron el acierto de conservar algunos Brutos en sus al­mace­nes.

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Cuando recibí la invitación de Aluzine y de la AEC, cursada a directores de fotografía y eléctricos, pa­ra asistir a una presentación de arcos Brutos restaurados, inicialmente me esperaba una sesión simplemente de recuerdo de una iluminación heavy cuya defunción se produjo hace más de cuarenta años. La sorpresa la tuve cuando Roberto Sacristán, Director General de Aluzine, y Mariola Cortés, Directora de Aluzine en Barcelona, me contaron que están restaurando más de una docena de Brutos que ya han sido solicitados para funcionar en producciones norteamericanas en Europa. O sea que se está iniciando un revival de unos aparatos que se daban por obsoletos. Apuesto a que también los veremos luciendo en la iluminación de algún spot publicitario, por el glamour que aporta recurrir a un aparataje mítico de la cinematografía clásica. De cuando Freddie Young utilizaba baterías de Brutos en Lawrence of Arabia (1962) o en Doctor Zhivago (1965).

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Más allá de una curiosa reutilización mítica de los arcos, es difícil entrever características diferenciales notables con los modernos proyectores HMI. El mayor diámetro de su lente fresnel quita algo de crudeza en las sombras de su luz puntual, pero las caracte­rís­ticas de color, supeditadas al tipo de carbones utilizados, serán parecidas al espectro de los HMI. El aprecio por el glamour que aportan los Brutos a las producciones modernas, patente en la satisfacción que mostraban los asistentes ante la demostración efectuada en los platós Gala, hará que se superen con alegría las dificultades de acarrear con tan pesados aparatos y sus gruesas mangas y enormes accesorios para su alimentación, amén del incremento del equipo de eléctricos.

En definitiva, demos la bienvenida a un elemento de iluminación que ha resucitado para mayor gloria de las producciones y sus directores de fotografía que vayan a lucirlos en sus montajes lumínicos, y la enhorabuena a Aluzine por ser padrinos de un bebé tan simpático aunque con un poco de sobrepeso…

Algunos datos sobre los arcos de carbones

Año 1842: Los arcos de carbones se utilizan en algunos teatros y en el alumbrado singular de alguna gran plaza, como la de la Concorde, de París.

Año 1848: Se inventan los primeros reguladores automáticos del avance de los carbones.

Año 1899: Primera eventual utilización de iluminación artificial en cinematografía, para el «re­por­ta­je» espectacular del combate mundial de boxeo, The Jeffries-Sharkey Fight. En un pabellón cerrado de Coney Island, en Nueva York, iluminado con baterías de arcos cenitales montados por 11 eléctricos sobre una tela difusora. Rodaje con tres cámaras operando en rotación una detrás de otra y una cuarta de repuesto. «The Greatest Motion Photographs ever taken by the American Mutoscope & Biograph Company», en el formato Biograph, de 68mm, 1’33:1, a 30fps, con perforado en la propia cá­ma­ra. Se realiza un rodaje paralelo «pirata» de la Vitagraph, aprovechando la luz de la Bio­graph; solamente se conservan algunos fragmentos, que se pueden visionar en The Bioscope y Youtube.

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Rodaje del combate Jeffries-Sharkey (1899)

Hay que tener en cuen­ta que la película en blan­co y negro orto­cro­mática de la época tiene una sensibi­li­dad aproximada de solamente 6 ASA/ISO, que requiere un rodaje con fuentes de luz natural solar o artificiales tan potentes como los arcos de carbones.

Año 1906: En algunos estudios acristalados, y como refuerzo de la luz diurna, se utilizan los anti­guos arcos de carbones (los Aristo, utilizados en el alumbrado urbano, y los Kliegl), y baterías de tu­bos de vapor de mercurio Cooper-Hewitt, situando estas fuentes de luz artificial sobre decorados y ac­tores, en el intento de conseguir una luz plana y difusa en toda la escena.

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Arcos flood (ca 1906)

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Arcos Aristo colgados en batería, en la Vitagraph (ca 1910)

Año 1912: En la Biograph (USA), los arcos de carbones de llama blanca sustituyen a los arcos   cerrados de baja intensidad. Los actores se protegen de sus rayos UV con el maquillaje.

Año 1914: Progresivamente los estudios acristalados se van pintando de negro y la luz de refuerzo con arcos y tubos de vapor de mercurio se convierte en única protagonista, inicialmente como luz plana imitando la luz diurna tamizada. Los arcos se suelen colgar en hileras sobre el decorado. Pero también se colocan dos o más a derecha e izquierda de cámara, a poca altura; normalmente son arcos flood (carbon-arc floodlamps), que provienen de las artes gráficas y de la fotografía, que se sitúan sobre rudimentarios trípodes. Los arcos spot (carbon-arc spotlamps), que provienen del teatro y de las linternas de proyección, esporádicamente se utilizan para efectos (desde el interior de un hogar, por una ventana, una lámpara en cuadro, etc).

Años veinte: Con el crecimiento de la industria cinematográfica se empiezan a fabricar proyectores me­jor adaptados a los requerimientos de los operadores.

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Estudio de la Fox en Nueva York, con baterías cenitales de tubos de vapor de mercurio Cooper-Hewitt y arcos en trípodes a pié de decorado (1920)

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Potentes cañones de seguimiento de uso mili­tar en artillería antiaérea durante la Pri­mera Guerra Mundial, reconvertidos en gran­des arcos de carbones (años 20)

Año 1929: En los Estados Unidos, hacia finales de los años veinte se ponen de moda los pro­yec­tores abiertos de gran diámetro, con espejo reflector ovalado, equipados con lámpara de incandes­cen­­cia, de potencias que pronto llegan a los 10kW. La utilización masiva de emulsiones blanco y negro pancromáticas, facilitará la irrupción de la incandescencia en la iluminación cinematográfica, más ligera y fácilmente regulable que los arcos, que se utilizan solamente cuando se requiere un punto de luz especialmente intenso. Apa­re­cen nuevos tipos de arcos de carbones, ahora filtrados con condensadores electrolíticos a fin de reducir las interferencias con los equipos de sonido directo del recientemente in­troducido cine sonoro.

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Arco Duarc Mole-Richardson, de 40 amperios (ca 1929)

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Proyectores de incandescencia (ca 1930)

Año 1934: Es un momento de grandes cambios en la industria de la iluminación cinematográ­fi­ca. Los fabricantes de equipos facilitan proyectores de gran potencia y flexibilidad de uso. Mole‑Richardson introduce la lente fresnel (ligera lente con­den­sadora de sec­to­res prismáticos curvados concéntricos) para los proyectores, ya inventada en principio para los faros ma­rítimos, por el físico francés Augustine‑Jean Fresnel (1788-1827), en Normandía. La len­te fresnel se aplica a los arcos de carbones y a los proyectores spot de in­can­des­cencia, por lo que acostumbramos a referirnos a ese segundo tipo de proyectores como fresnels.

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Lente fresnel (1934)

Año 1935: Para el rodaje de películas con el Technicolor nº4, tricromático, iniciado comercialmente con la producción de Becky Sharp, nuevamente hay que recurrir a la iluminación con arcos de carbones, tanto por los elevados niveles de luz imprescindibles, como por la temperatura de color del sistema, inicialmente equilibrado para luz día.

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Fotograma de Becky Sharp, film con dirección de Rouben Mamoulian y fotografía de Ray Rennahan en glorioso (glorious) Technicolor (1935)

Año 1945: Proyectores de incandescencia en un estudio de Hollywood, para films en B/N: 1/4, 1/2, 1, 2, 3, 5, 10 kW (a 115 V).

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Proyectores de incandescencia (ca 1950)

Año 1947: Mole-Richardson fabrica en Hollywood el Brutothe Brute«), arco de carbones a ele­va­do amperaje.

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Arco Bruto (desde 1947)

Año 1949: Son necesarios 110 eléctricos para los arcos de carbones utilizados en Samson and De­­lilah, en el plató 12 de los Estudios Universal.

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Samson and Delilah, film dirigido por Cecil B. DeMille y fotografiado por George Barnes (1949)

Año 1950: Technicolor reequilibra su proceso para luz tungsteno. Kodak empieza a comercializar el negativo Eastman Color, monopack, también equilibrado para tungsteno. Hay que filtrar los arcos para tal temperatura de color (3.200K), y se pueden combinar con pro­yec­tores de lámpara de incandescencia.

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Tipos de Brutos de Mole-Richardson, a 115 voltios: MR de 150, 200 o 225 amperios, Senior de 265 amperios y Super Bruto de 350 amperios

Año 1965: Aparición de las lámparas HMI, denominadas por las siglas de Hydrargyrum (mercurio) Medium-arc Iodine. Arri y Osram colaboran para producirlas y se comercializan a finales de los años sesenta. Contienen dos electrodos metálicos en el interior de una ampolla de cuarzo rellena de una atmósfera gaseosa estudiada para que al ponerse     incandescente emita radiaciones en un espectro de 6.000K, parecido al de la luz solar. Son lámparas bi-pin, con un conector a cada extremo. El voltaje que necesitan para el arranque es de unos 20.000 voltios, conseguidos en un balastro externo.

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Lámpara HMI bi-pin 1.200W

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Proyector HMI Arri 18kW

Año 1970: En las salas de exhibición cinematográfica, las linternas con arco de carbones ya se acaban de sustituir por lámparas de xenón, similares a las HMI.

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Arco de carbones en una linterna de proyección

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Lámparas de xenón para proyección

Año 1988: Philips es el primer fabricante de lámparas que comercializa una HMI con los dos co­nec­tores en el mismo extremo (mono-pin) de una segunda ampolla protectora, para pro­yec­tores HMI PAR, de tipo abierto, con la lámpara en el foco de un reflector parabólico.

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Lámpara HMI PAR mono-pin

Año 2016Los Brutos vuelven a iluminar los decorados. Presentación en Madrid y Barcelona de proyectores de arco de carbones restaurados por ALUZINE, operativos para su al­qui­ler a próximas producciones.

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Bruto

Tomàs Pladevall – Director de Fotografía (AEC)

 

Crónicas lumínicas de la NAB


Ya es cierto lo que dicen de la cierta fotofobia que sufrimos los que trabajamos con luces… y con los LED’s esto se agraba. ¿LED’s? Claro, toda la iluminación presentada por los fabricantes en la NAB Show era a base de LED’s (excepto K5600) hasta tal punto que Arri tenía sus modelos Max y M colgados del techo a modo de decoración.

No os voy a hablar ni de cámaras (que no sé nada), ni de drones (que no quiero saber nada), ni de rigs (que ya os lo habrán contado todo); voy a hablaros simplemente de iluminación, iluminación LED donde hay una guerra para saber quien tiene el aparato más grande… Voy a intentar separar los productos LED de los distintos fabricantes en cinco grupos: Los proyectores fresnel y similares, los paneles matriciales de gran potencia, los paneles matriciales flexibles y «cortables», los paneles matriciales 1×1, y los paneles de luz difusa. La verdad es que había de todo y algunos sobresalían por su potencia y solución ingeniosa, pero lo que vi claro es que ya podemos decir que la incandescencia de gran potencia ha muerto (la de pequeña y mediana potencia ya estaba muerta) y la descarga o HMI ya tiene un duro rival pisándole los talones.

El Zoom 350D de 350W, un desconocido que daba muy buena luz

El Zoom 350D de 350W, un desconocido que daba muy buena luz

Antes de entrar en detalles, debemos considerar la comparativa estándar entre LED, incandescencia y HMI; se acepta que con igual cantidad de luz emitida la tecnología LED consume 1/5 parte que la incandescencia y 1/3 que la descarga o HMI, de esta manera un proyector LED de 200W emite la misma luz que uno de incandescencia de 1000W o uno de HMI de 600W. A partir de ahí, cada fabricante pone sus números tal como le viene en gana dado que nunca debemos comparar un proyector matricial con uno de un solo punto de luz; es difícil comparar y por lo tanto, puestos a abrazar la nueva tecnología, prefiero comparar entre aparatos LED y me rechina cuando un fabricante de da la potencia de un aparato LED en una potencia que ha convertido él mismo en la comparativa con el «supuesto» equivalente en incandescencia o descarga. Por lo tanto, sugiero que al hablar de LED’s lo hagamos desde la base del consumo y luego los comparemos entre ellos por la cantidad y calidad de luz que dan.

Proyectores puntuales de haz variable con lente fresnel: Mientras fabricantes de referencia como Desisti, FilmGear y Dedolight se han anclado en proyectores LED que hasta hace poco parecían de máxima potencia (Desisti 165W, FilmGear 250W y Dedolight 225W) otros fabricantes chinos de marca desconocida han dado el salto a los 300W y 400W, pero como no tenemos referencias de ellos no sabemos si son fiables o no; por su parte Arri ha presentado su L10 bicolor con una potencia de 400W y aunque no me guste su sistema de foco, se presupone que tendrá el mismo éxito que su predecesor L7; pero la gran sorpresa, la gran superación, vino del fabricante americano Mole Richardson quien nos presentó su proyector fresnel SeniorLed de 900W en luz día, con la promesa de que en breve tendría el bicolor. Si seguimos con la comparativa veremos que el SeniorLed de 900W sería equivalente a uno de incandescencia de casi 5kW o de HMI de 2.5kW y de menor tamaño. Simplemente no tengo palabras.

Evarist probando el SeniorLed 900W de Mole Richardson

Evarist probando el SeniorLed de 900W de Mole Richardson

Paneles matriciales de gran potencia: Esto es ver para creer y así como con los proyectores fresnel tienes un punto en común como es que un haz de luz variable pasa a través de una lente fresnel o asférica, en los matriciales de gran potencia parace que todo valga y cada fabricante haya escogido su propia teoría, pero su punto en común es que todos utilizan lentes sobre cada LED individual para dirigir el haz de luz común en un ángulo fijo determinado. Dedolight tiene el Ledrama con un consumo de 222W y un ángulo de apertura de 45º para lanzar la luz a 6 metros de distancia, por su parte FilmGear tiene el PowerLed en varias potencias siendo el de 360W el mayor con un ángulo de apertura de 15º. Pero claro, en esta NAB hemos visto auténticas burradas como pueden ser el Arina de 800W del fabricante Nila, o Red Scorpio con paneles matriciales de 1kW, 2kW y hasta 4kW; había otros muchos e interesantes pero estos eran los más destacados.

Paneles matriciales 1×1: Como diría Rambo, «esto es un infierno»; los hay de mil tamaños formas y calidades. Debemos hilar muy fino para detectar a primera vista (sin tener en consideración su precio) cual es la calidad cromática de cada fabricante y la fiabilidad de su electrónica. La mayoría de los fabricantes que exponían en la NAB presentaban diferentes versiones de un mismo panel con la única novedad de una variación en la carcasa, un cambio de tamaño y hasta un par de ellos se atrevieron a presentar paneles en forma circular. Si se quería comparar por precio, había para todos los bolsillos, pero no me entretuve a realizar este análisis exhaustivo calidad/precio dado que todos los fabricantes dan por sentado que sus paneles tienen un CRI superior a 90 independientemente de su precio…

El Arri L10 y de fondo, en la parrilla un ArriMax

El Arri L10 de 400W y de fondo, en la parrilla un ArriMax

Paneles matriciales flexibles y «cortables»: El mundo del Led permite múltiples formas y aplicaciones, y no todas van a ser paneles de formato cuadrado y rígido. Pudimos ver con nuestros propios ojos los paneles flexibles que nos presentaron Aladdin con su FlexLite y Westcott con su Flex, ambos productos realmente interesantes. Por su parte pudimos ver los LiteRibbon de LiteGear con sus LED’s RGBW y RGBA con un perfecto control del color; estos últimos ya los habíamos usado y por lo tanto nuestro interés se fundó más en conocer en persona al fabricante que no el producto.

Paneles de luz difusa: Aquí hay que destacar los paneles de Fósforo Remoto, tecnología iniciada por Cineo que se basa en excitar la pantalla de fósforo mediante LED’s azules cercanos al UV; a esta tecnología se han sumado Arri y Desisti. Evidentemente también hay paneles de luz difusa basados el LED’s con difusor frontal para dar una luz homogénea y de haz abierto como los Velvet de TheLight o los Skypanel bicolor de Arri. Y también softlights con LED’s de gran potencia que reflejan la luz en un reflector curvado al estilo de los tradicionales proyectores de ciclorama tal como los han presentado FilmGear con sus Cycloled de 200W o Mole Richardson con sus Vari-SoftLed de hasta 300W bicolor y SoftliteLed de hasta 500W.

La familia SoftliteLed de Mole Richardson

La familia SoftliteLed de Mole Richardson

La verdad es que en esta feria NAB de Las Vegas pudimos ver todo un amalgama de proyectores LED tal como hace 10 años los podíamos ver en fuentes de luz de incandescencia. ¿Qué veremos en la próxima edición? ¿Será el principio de fin de los proyectores de descarga/HMI? ¿Serán la tecnología de plasma o la de LED quién relegará a la tecnología de HMI a los museos de historia del cine? Recordemos que tanto los LED’s como el plasma son regulables, permiten cambio de color y tienen larga vida. Sí, también vimos los proyectores plasma de Hive (con 276W que equivalen a 575W de HMI), pero su evolución no ha ido hacia un proyector de más potencia sino en hacer un proyector tipo minibruto con seis unidades, además de mostrarnos sus versiones soft y profile. Bueno, a lo mejor os hablo de los proyectores de plasma Hive antes de la próxima NAB.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia

Iluminación en las ciudades


Mientras mi amigo Pol Turrents me concede una entrevista sobre cómo nos afectará el cambio de la iluminación en las ciudades y aprovechando que acabo de leer el libro «Historia de Barcelona», echo la vista atrás y os invito a seguirme para ver cómo empezó esto de la iluminación pública. Pensaréis que el «alumbrado» público no pega en este blog, pero se trata de luz, que a mí me encanta, y se hacen muchos rodajes y fotos en las ciudades, que a vosotros os afecta directa o indirectamente. No quiero hablar de la historia del alumbrado de las ciudades en si, esto lo podéis encontrar en la Wikipedia y muchos sitios más que gentilmente nos mostrará el Sr.Google, quiero hacer incidencia en cómo se vivía en las ciudades con los distintos tipos de luz y su evolución. Espero que os guste este post que creo habrá sido de largo el que más tiempo de búsqueda me ha llevado. Si sois impacientes podéis ir al final de este post a ver el resumen de tecnologías.

No echaré de menos los amaneceres con luz de sodio

No echaré de menos los amaneceres con luz de sodio

Todo empezó con el fuego hace más de medio millón de años que con sus llamas dió calor, cocción y luz a los cavernícolas. De repente el ser humano pasó de sólo conocer la luz «azul» del día a tener la luz «amarilla» dentro de las cuevas para pasar las noches; este hecho tan simple marcó la evolución de su sociedad pues pasaron a explicar historias alrededor del fuego y a hacer los primeros grafittis que también narraban sus peripecias. Aparte del avance cultural, no puedo ni imaginarme el impacto psicológico al descubrir los colores bajo esa dominante rojiza y de tan corto alcance. Del fuego a las antorchas y de las antorchas a los candiles con aceite y mecha, aunque esto todavía no lo consideraría alumbrado público tal como hoy lo concebimos. Las velas se inventaron en Egipto siglo XIV aC y las lámparas de aceite más antiguas datan del siglo X aC en Fenicia y Cartago, aunque supongo que estos inventos afectaron a la portabilidad pero no a la calidad del alumbrado en sí. En la antigua Roma se colgaban las lámparas del techo mediante cadenas y en la Edad Media se mejoraron las velas (ahora producían más luz que humo) que se ponían en grandes candelabros de acero forjado, y las candelas de junco que eran las portátiles. Pero no nos engañemos, de noche no se veía nada y la gente respetaba el toque de queda más por miedo a la oscuridad (por los asaltantes de caminos y animales) que a la ley; los pueblos y ciudades estaban iluminados tan solo por la luz que salía de las ventanas de las casas, vamos, que no sabían nada de la contaminación lumínica.

Demos un salto al siglo XVI de donde datan las primeras ordenanzas. En Francia, por ejemplo, en 1524 se ordenó a los vecinos a colgar una luz en la puerta sus casas, en 1558 ya se pusieron faroles en las esquinas de las calles y en 1662 se creó el cuerpo de faroleros que eran los encargados de su mantenimiento, de encenderlos y apagarlos; los reflectores vendrían más tarde y hasta el 1818 no llegaría el gas al alumbrado público. Pero Francia no fue la primera en poner faroles de gas (aunque sí fue un francés el que ideó un sistema primario), se le adelantó Inglaterra que en 1807 iluminó una acera de la calle Pall Mall de Londres. Como vemos transcurrieron 250 años para pasar del aceite al gas y aunque las ciudades mejoraron en seguridad y vida nocturna a medida que se iba ampliando en número de calles iluminadas, seguía siendo una luz proviniente de la combustión, con mayor rendimiento, eso sí, y hasta me atrevería a decir que el «amarillo» se volvió más «azulado» (aunque no he encontrado información al respecto). Los faroleros no se quedaron sin empleo con el paso al gas puesto que el sistema todavía era muy rudimentario, pero pronto pasaríamos a los faroles con encendido automático. Puedo imaginarme que con el paso del aceite al gas disminuiría el nivel de contaminación en las ciudades aunque entonces éste no era un problema importante (aparte de la que producía el carbón). Paralelamente en Estados Unidos surgieron los faroles de queroseno hacia el 1859, que fue la iluminación que dominó en toda américa. Sea como sea, las ciudades ganaron en iluminación nocturna y sus gentes podían pasear viéndose las caras, las calles y las fachadas; claro está, siempre que los faroleros hiciesen un buen mantenimiento, pues la combustión manchaba sus cristales y reflectores. En poblaciones de Asia y Africa donde no llega la electricidad actualmente se sigue utilizando queroseno en el alumbrado público.

Hasta 1875 no se inventarían los faroles eléctricos cuya tecnología consistía en un arco voltaico con electrodos de carbón (estos eran de corriente alterna, no confundir con los arcos utilizados más tarde en cine que eran de corriente contínua); fue un ruso su inventor y hasta 1880 no se instalarían en unos almacenes de París, pero Londres volvió a ser la primera ciudad en instalarlos en sus calles; en el continente europeo fue una ciudad de Rumanía la primera en iluminar sus calles con faroles eléctricos, aunque la ciudad española de Comillas le disputa tal honor… Sea como fuere, el éxito estaba asegurado dado que el gas no dejaba de ser peligroso (qué queréis que os diga, faroles de gas con encendido automático en el 1800 y pico…) y en Estados Unidos se sumaron rápidamente al invento. La luz de arco tenía un rendimiento muy superior y también generaba mucho más calor (y ruído) que el gas y el queroseno, pero para este post lo que importa es que era una luz «azul», vamos, como la luz del día; ahí tenemos el primer cambio brusco en la iluminación de las ciudades, hemos dejado la luz de las cavernas y ahora tenemos la luz del Sol por las noches, de repente perdieron la calidez del fuego (aunque el arco calentaba de coj…), el amarillo de las piedras, la frescura de las caras… pero aprovechad, que los cambios a tecnologías futuras van a afectar a la reproducción cromática también. La luz de arco tampoco era perfecta y requería de mantenimiento frecuente para reponer los electrodos de carbón; eso y la revolución de inventos de la época provocaría muchos cambios en un breve espacio de tiempo.

Paralelamente a la instalación de los falores de arco (1880) se desarrolló la lámpara de incandescencia que iba mejorando despues de que el señor Edison patentara en 1880 la que podemos llamar lámpara comercial; a finales del siglo ya se empezaron a instalar los primeros faroles con lámpara de incandescencia, más fiable, brillante y barata, y rápidamente el «amarillo» sustituyó al «azul» en las calles. La incandescencia mejoró más todavía y pudo derrotar a una nueva tecnología entrante en 1901, la que vendría a ser la fluorescencia, basada en la combustión de vapor de mercurio a baja presión que producía una luz «azul-verdosa» (sin rojo); la fluorescencia era más económica y eficiente, pero de luz difusa y de poco alcance. El alumbrado de incandescencia encontró un duro rival hacia 1910 en una tecnología evolucionada del fluorescente de aquella época, la descarga de vapor de mercurio de «alta» presión, volvía el «azul-verdoso» para desgracia de sus ciudadanos, aunque la alta presión casi eliminaba los peligrosos UV; añadiéndole fósforos consiguieron corregir bastante su reproducción cromática y su temperatura de color oscilaba entre los 3500K y 4500K. Hablando en terminos cromáticos, el horror total todavía estaba por venir y en 1930 apareció la lámpara de vapor de sodio de baja presión, «amarilla» y MONOCROMÁTICA; por suerte la sucedió el vapor de sodio de «alta» presión, «amarilla» pero con mejor reproducción cromática y alcanzaba los 2100K. En 1960 entran las lámparas de descarga de halogenuros metálicos en acción que generan una luz «azul» entre 6000K y 6500K. Hoy en día conviven en las ciudades el alumbrado de vapor de sodio, vapor de mercurio y halogenuros metálicos aunque el vapor de mercurio está destinado más a las zonas industriales. Evidentemente desde 1960 se han ido mejorando estas tecnologías.

Todas estas tecnologías «modernas» están destinadas a ser sustituidas por la tecnología del siglo XXI, la tecnología LED, progresivamente desde que en 2009 empezaron los primeros experimentos en calles de pueblos y ciudades. Hoy en día podemos ver LED’s en muchas calles y éstas se van adaptando para convivir con los faroles vigentes; el LED, permite varias tonalidades y así se pueden ver faroles LED de 4000K conviviendo con faroles de sodio en calles pequeñas y faroles LED de 6000K conviviendo con los de descarga de halogenuros metálicos en calles principales, todo en plena armonía. Las ventajas principales de los LED’s en el alumbrado público (esta es mi propia opinión) no es tanto el ahorro energético, que lo hay (aunque no tanto como nos quieren vender), es el hecho de reducir la contaminación lumínica dado que aprovechamos al máximo su rendimiento dirigiendo la luz hacia el suelo sin perder luz hacia el cielo; también evitamos enviar calor hacia el suelo por la propia naturaleza del LED, y tenemos un control total y remoto sobre su intensidad. Como curiosidad el ayuntamiento de Barcelona tiene previsto para este 2015 cambiar toda la iluminación de la Avenida Paral·lel con faroles que iluminarán calzadas y aceras pero que al mismo tiempo integrarán proyectores LED RGB para generar colores en fechas indicadas e incluso proyectar imágenes mediante la utilización de gobos.

Como vivo en Barcelona me es más fácil contrastar la información que he recopilado, la reciente, claro. Así que tiro del libro que he leído para resumir cómo prosperó el alumbrado público en mi ciudad. Como todas las ciudades, Barcelona no estuvo iluminada durante siglos, al anochecer se cerraban las murallas y sus habitantes se quedaban en casa, si querían salir tenían que llevar su propia luz. En el siglo XVI se iluminaban las torres de las iglesias y los balcones de los edificios importantes con antorchas durante las celebraciones. En el siglo XVII se creó lo que podríamos llamar el inicio del alumbrado público, con recipientes con teas de pino que daban más pena que luz. En el siglo XVIII se instalaron más de 1500 faroles de aceite que con los años pasaron a estar encendidos toda la noche por decreto real, con el consecuente augmento de la seguridad ciudadana. El 1 de octubre de 1842 se inauguró el alumbrado público con faroles de gas, lo que en su tiempo se consideró un gran adelanto. Pocos años más tarde se realizaron dos experimentos con luz eléctrica de arco voltaico, el mismo día, con horas de diferencia, se iluminaron una azotea en la plaza Sant Jaume y otra en la calle Unió. En el año 1882 se instalaron los primeros faroles eléctricos en el paseo Colón y después algunos más en calles del centro, pero hasta principios del siglo XX todavía funcionaban los faroles a gas que fueron sustituidos por faroles de incandescencia. Durante el siglo XX se fueron implantando las tecnologías de vapor de mercurio de alta presión, de sodio de baja y alta presión y de descarga de halogenuros metálicos, todo un popurrí que ha ido conviviendo hasta nuestros días con mejor o peor suerte. Y en el siglo XXI ya sabéis, los LED’s con un auge increíble este 2014.

Dudaba si poner el resumen al principio o al final de este rollo, ya sabéis, para los que leéis en diagonal… Ahí va:

  • Desde los inicios – Luz solar – 5400K a 12000K
  • Amanecer y ocaso – Luz solar – 2000K a 5000K
  • Por la noche – Luz de Luna – 4100K
  • En tormentas – Luz de relámpago – 28.000K a 30.000K
  • En volcanes – Luz lava volcánica – 975K a 1475K
  • Hace 500.000 de años – El fuego – 1700K
  • Siglo XIV aC – Luz de vela – 1800K a 1900K
  • Siglo X aC – Lámpara de aceite – 2000K???
  • 1807 – Farol de gas – 2400K???
  • *1839 – Surge la fotografía como tal
  • 1859 – Farol de queroseno – 2400K???
  • 1880 – Farol de arco voltaico – 5000K
  • 1890 – Farol de incandescencia – 2700K
  • *1895 – Surge el cine
  • *1903 – Primera fotografía en color
  • 1910 – Farol de vapor mercurio alta presión – 3500K a 4500K
  • *1923 – Primera cámara de televisión
  • 1930 – Farol de vapor sodio baja presión – 1800K monocromo
  • *1935 – Primer largometraje en Technicolor
  • 1940 – Farol de vapor sodio alta presión – 2100K
  • *1948 – Primer sistema de TV para transmisión en color
  • 1960 – Farol de halogenuros metálicos – 6000K a 6500K
  • *1983 – Primera cámara vídeo digital
  • *1990 – Primera cámara fotográfica digital
  • 2009 – Farol de LED’s – 4000K y 6000K

Para los habitantes de las ciudades tanta mezcla y evolución de las fuentes de luz utilizadas para el alumbrado público podrían habernos vuelto locos, pero para el cine y la televisión el color no tuvo importancia hasta los 50. Ahora que nos hemos adaptado a los colores de la ciudad, toca adaptarnos a la dirección de su luz y a la disminución del nivel lumínico que emite al espacio la ciudad en si.

Os invito a que contéis la historia del alumbrado público de vuestra ciudad.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia

*** Cuando hablo de «amarillo» y «azul» estoy refiriéndome a las dominantes del blanco, excepto con el sodio que es amarillo-amarillo. En todos los documentos que he encontrado hacen referencia al «blanco» y  yo he ido matizando la dominante usando la lógica y saliendo a la calle a mirar los faroles.

*** Post actualizado con correcciones el 25/11/2014 a las 10:50

Referencias:

  • Historia de Barcelona (Alicia Sánchez y María Pomés; editorial Óptima, 2001)
  • Wikipedia y varios enlaces

Espectrómetro vs espectroscopio


Me acuerdo cuando íbamos a la feria IBC en Amsterdam un año tras otro representando las pantallas fluorescentes Cotelux para venderlas por todo el mundo, lo que llegamos a aprender no tiene precio. Un año en concreto se pasó por nuestro stand un profesor chiflado (lo digo con cariño) que llevaba envuelto en un papel un trozo de cristal plano del tamaño del dedo pulgar, cuando veía una pantalla fluorescente (aun no existían los LED’s tal como los conocemos ahora) sacaba el cristal mágico del papel como si fuese un tesoro y lo ponía pegado al tubo fluorescente en sí; el decía que era radioactivo (ahí lo dejo) pero no nos daba miedo porqué era mágico, podíamos ver el espectro de color con una definición asombrosa y observar las deficiencias de cada tubo a simple vista; por supuesto nos recorrimos todos los stands del pabellón 11 con el cristal mágico en mano mirando los tubos fluorescentes de todos los fabricantes, con el consiguiente mosqueo por parte de los respectivos expositores. Aprendí dos cosas aquel año: 1ª – Que la competencia no muerde, 2ª – Que el CRI que decían los fabricantes no podía ser cierto pues cantaba a simple vista el espectro a través de aquel «prisma-plano-radioactivo-cristal-mágico-chivato-tesoro-etc».

Luz solar a través de un espectroscopio

Luz solar a través de un espectroscopio

Pues ese cristal mágico no era ni más ni menos que un espectroscopio, a través del cual vemos la difracción de la luz. Ahora con los LED’s se vuelve a poner de moda dado que tenemos el lío de los CRI, CRI ampliado y TCI que nos dicen los fabricantes, pero a la hora de la verdad es que el producto (en este caso la luz) nos entra por los ojos. No cuesta nada llevar a los rodajes un espectroscopio de bolsillo para verificar la calidad de la luz in situ. Con este simple aparatito ya podéis ver los picos y los valles de los que os hablé el pasado 24 de octubre.

Espectroscopio de bolsillo

Espectroscopio de bolsillo

Otra cosa es el espectrómetro (espectrofotómetro o espectrógrafo), que es el encargado de medir el espectro de las frecuencias de las ondas; concretando más, necesitaríamos un espectrómetro óptico para medir las propiedades de la luz dentro del espectro electromagnético. Este aparato se utiliza a nivel técnico, en nuestro sector, para calibrar la calidad cromática de la luz; nosotros disponemos de uno portátil para poder contrastar los datos que nos da un fabricante cualquiera con nuestras propias mediciones.

Espectrómetro LR1, testado por Dedolight

Espectrómetro LR1, testado por Dedolight

Disponemos para la venta tanto del espectroscopio como del espectrómetro portátil, por si alguno de vosotros no se puede resistir a hacer sus propias verificaciones.

Ya de paso añado este gráfico del espectro electromagnético, tomado prestado de la Wikipedia. Hay muchos gráficos por ahí pero éste me ha parecido el más terroríficamente simple.

Un mundo de ondas

Un mundo de ondas

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia 

Mientras Tutto duerme…


Mientras TuttoGrau duerme estrenamos el canal Making of de Grau Luminotecnia en Vimeo. Este canal es un proyecto en el cual empezamos a trabajar a finales del 2013 y ahora está dando sus frutos. Son making of, testimoniales y entrevistas donde colaboramos aportando nuestros productos. Nos estrenamos con el making of del videoclip Cool Artist de la cantante Lekuona, en colaboración con el videógrafo Fernando Pérez Galán de ZSeventyFour.

Si quieres ver el canal Making of, sigue este enlace.

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Si quieres ver el videoclip Lekuona, sigue este enlace.

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Si quieres ver otros trabajos de ZSeventyFour en los que colaboramos, sigue este enlace.

Primer documental de Portraits, Artisans of the New Century

Primer documental de Portraits, Artisans of the New Century

Todas estas colaboraciones las hemos realizado con material Dedolight y TecPro.

Así de simple y así de breve.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia 

Fotofobia


La fotofobia es la intolerancia a la luz debida al albinismo y enfermedades oculares o relacionadas con el sistema nervioso ocular. No voy a entrar en el tema médico con sus múltiples causas y efectos, para esto ya están los blogs médicos que encontraréis por la red. Voy a centrarme en cómo afecta la luz que utilizamos en los rodajes. En nuestro sector se da en la gente que lleva muchos años mirando a los proyectores ya sean actores, directores de fotografía, iluminadores, gaffers o personal del equipo eléctrico, y puntualmente en todo el equipo tras una resaca de fin de rodaje…

Una de las tantas veces que me tiran la luz a la cara...

Una de las tantas veces que me tiran la luz a la cara…

No nos engañemos, un soldador lleva una careta con un cristal casi negro para no quemarse la retina, al igual que un astrónomo pone un filtro cuando busca manchas solares, pero un actor no puede ponerse gafas ni caretas en un rodaje, y aunque sea el que recibe una luz menos agresiva en los ojos, sí es el que la recibe durante más horas a lo largo de su vida. La fotofobia en los actores viene de los inicios del cine, cuando se empezaron a utilizar proyectores de arco de carbón heredados de los proyectores antiaéreos, de faros (de los faros también adoptamos las lentes fresnel) y de búsqueda; la película a principios de siglo necesitaba una gran cantidad de luz y aparte del Sol la única fuente potente para exteriores era el arco de carbono (los arcos fueron sustituidos en interiores por la luz de incandescencia dado al ruido que hacían); pobres actores cuando tenían que mirar a la luz de la manera más natural posible. Los enormes focos de incandescencia también jodían (perdonadme la expresión) pero menos dado que los arcos, además de más luz, emitían ultravioletas y no los filtraban.

Después de los arcos, la siguiente fuente de luz para competir con el Sol fueron y son las conocidas popularmente como HMI que también emiten UV, pero los proyectores van cerrados y filtrados, aunque no es recomendable una larga exposición frente a ellos (especialmente los proyectores pequeños porque son los que se ponen más cerca del actor). Sea arco, HMI, incandescencia, fluorescente (que también emite UV) o LED, cuando he empezado el artículo no quería referirme al UV como causa de la fotofobia si no a los rayos de una luz potente que inciden directamente en la retina de quienes lo miran. Esta luz tan molesta que cuando nos deslumbran con ella nos quedamos unos segundos viendo los anillos del fresnel, manchas oscuras, o puntos de LED’s matriciales; a mí personalmente cada vez que enseño un equipo me deslumbran y el proyector que más odio es el LED matricial que parece que se te meta directamente en el cerebro.

Definitivamente, los que trabajamos con luz acabamos desarrollando una hipersensibilidad hacia ésta y nos molestan los días sin nubes, los contrastes de oscuro/hemorragia de luz en un set y hasta las linternitas de LED en la noche.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia

Bien merece un esfuerzo


Hoy no me apetece hablar de producto, simplemente me apetece hablar; con el transcurso de las frases ya veremos de qué y dónde llegamos. Podría empezar por comentaros que hace un año mi vida dió un vuelco y ahora, una vez superado el problema, veo las cosas con mucha naturalidad, sin alterarme por nada, desde la distancia, como si estuviese viendo una película. Podría empezar por un relato de terror que empezó en el 2007 y no vimos hasta el 2009; su título provisional era «Desaceleración» hasta que vieron que vendía más llamarlo «Crisis»; la verdad es que ha sido un best seller, pues todavía hoy en 2014 tiene tirada. Podría narrar la historia de las empresas del sector, de las que se han ido y de las que nos hemos reinventado. Podría contaros la gran evolución de la iluminación LED en el cine, la TV y el vídeo. Podría mirar hacia atrás para ver la moda de las DSLR para grabación de vídeo y deciros que toca a su fin. Podría deciros que en el 2013 tocamos fondo y que los supervivientes hemos aligerado carga para ser viables este 2014 y los años venideros.

¿Antorcha o cámara?

¿Antorcha o cámara?

Si lo mezclamos todo, bien batido, podría concluir que bien merece un esfuerzo hacer una retrospectiva para ver nuestros errores y aciertos, y lo que hemos aprendido por el camino. Y no olvidar, esa costumbre humana que separa con una delgada línea la inconsciencia de la locura, para que podamos evolucionar hasta el siguiente ciclo, que dicho sea de paso, deseo que esté muy lejos. Este 2014 parece que ha arrancado mejor, pero aun no puedo adivinar si a consecuencia de una salida definitiva de la crisis o simplemente porque las empresas han dejado de invertir estos últimos años y necesitan actualizarse para seguir trabajando; el tiempo dirá…

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia 

¿Pinza o gancho?


Iba a empezar a hablar de qué agarra más si una pinza o un gancho… y me ha venido un flashback de una pregunta que siempre me hacía un gran amigo de mi padre, del mundillo del cine, claro, Marcelí Riba; la pregunta era «¿que engancha más que un gancho?» y su respuesta inmediata era, «dos ganchos». Esa pregunta que empezó a hacerme cuando yo apenas tendría dos años acabó convirtiéndose en una especie de saludo mágico entre nosotros; aquel hombre encantador al que no consigo separar en mi cabeza de la imagen de Salvador Dalí, con su bigote peculiar y su melenilla, aunque creo recordar que siempre iba con sombrero (no os extrañéis, en los 60 la gente del cine iban con traje, corbata y sombrero). Qué recuerdos…

Mi padre con traje y sombrero... ¿el maletín le delata como Director de Producción?

Mi padre con traje y sombrero… ¿el maletín le delata como Director de Producción?

Aunque a un técnico no se le escapa la diferencia os sorprenderíais ver cómo se trabaja en el mundillo. Evidentemente un gancho sirve para poder colgar sin tener que apretar (de momento) mientras que una pinza necesita morder para ser efectiva. Dicho esto tan evidente, los ganchos, se suelen utilizar más para colgar proyectores en parrillas, mientras que las pinzas muerden en los decorados. Un gancho nos garantiza una seguridad por encima de nuestras cabezas que nunca nos podrá dar una pinza, dado que el gancho por naturalidad quedará colgando de un tubo (tubo redondo, por favor) de la parrilla, y la propia fuerza de la gravedad del proyector que esté colgado de él hará que mantenga su verticalidad; eso permite a los eléctricos o grips plantear una parrilla de focos y después recolocarlos en su punto definitivo, un palmo más a la derecha o un palmo más a la izquierda; y al final, apretarlos para que un golpe vertical hacia arriba no los descuelgue por accidente.

Gancho

Gancho

Por su parte, la pinza dentro de la parrilla es más para el proyector añadido de poco peso que se intenta montar donde se pueda hasta el último momento. La pinza reina en los decorados por la confección de los mismos, tableros, puertas, muebles, patas, libros, donde se tercie. Esto si hablamos del mundo de la iluminación, porque si hablamos del mundo de la cámara, todo son pinzas, y la cámara no se suelta nunca si no está bien sujeta. Pinzas hay miles, y todas interesantes, dependerá de nuestras necesidades, pero con tantos modelos de cámaras de tantos tamaños, formatos y pesos, están saliendo unos inventillos al mercado cada vez más sofisticados en su sencillez de uso.

Pinza Universal, pero pinza al fin y al cabo

Pinza Universal, pero pinza al fin y al cabo

Uno de las últimas pincitas que ha salido al mercado es la pinza Pico de Manfrotto. La pinza Pico está diseñada para agarrarse a varillas de 8 a 15mm de diámetro y permite, mediante una hembra de 1/4″ y otra de 3/8″ adaptarle cualquier accesorio que no exceda los 2kg. El apriete se realiza simplemente con los dedos girando la base adaptadora.

pinza Pico

pinza Pico

Bueno, y entre ganchos, pinzas y flashback os he contado un poco más de mi vida y de este mundillo.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia 

Lo que cae, rebota


¿Qué está pasando? Hasta en la física más mal explicada, todo lo que cae rebota. Pués ya va siendo hora de ver un asomo del rebote de tanto esfuerzo que estamos poniendo empresas, pymes, asalariados, funcionarios, autónomos, parados y como no, marginados. Hemos pasado del «España va bien» por los «brotes verdes» hasta el «no podemos parar». No voy a hacer una crítica del Gobierno, ni de éste, ni de los pasados; a mí, personalmente no me sirve para nada. Yo sólo quiero que los esfuerzos que estamos haciendo todos para tirar para adelante nuestras familias y pequeñas empresas sirvan para algo y no caigan en saco roto.

La verdad es que este año, además de mi situación personal, y aprovechando ésta para observar desde la distancia nuestro sector, lo veo como una encrucijada. No sé cómo decirlo sin ser malinterpretado. Es como un sentimiento de que cuando más te esfuerzas, más te hundes en el lodo… Hacer promociones y que te hagan la ola está muy bien, pero eso debe compensarse con más venta y no a la inversa tal como se está demostrando este 2013.

«Hasta he pensado que en lugar de ir haciendo promociones y ofertas, sería mucho más práctico ofrecer una buena comisión por el cobro de una deuda nunca cobrada; qué más dá la comisión, si en el fondo es una pérdida asumida ya hace tiempo, que simplemente significaría poder invertir en nuevos proyectos…» Es una frase que se nos ha pasado por la cabeza a más de uno cuando te ves en la impotencia de que un cliente te deja de pagar y «no pasa nada». ¿Dónde está esa norma comercial de cobrar por el servicio prestado?

Vamos a ver que hacemos para movernos por la vía correcta, sin excesos, siendo prácticos, optimizando aún más los recursos y la materia gris, dándolo todo sin caer en el error de «tirarlo» todo (que ya hemos visto que no rebota). La verdad es que a estas alturas pedir optimizar nuestros esfuerzos y recursos, después de cinco años de crisis, es tener una fuente de optimismo inagotable o estar realmente loco. A mí me educaron con la cultura del esfuerzo y el trabajo, al igual que a las generaciones anteriores, y esta semana un compañero diez años mayor que yo me dijo: «Cuando yo era joven, el que quería trabajar, trabajaba, y para salir de apuros, trabajaba más. ¡Había trabajo! ¿Ahora qué le digo a mis hijos con 30 y 35 años?» y continuaba…

Pero no os procupéis, aunque este escrito pueda parecer pesimista, no es más que un punto de inflexión para deciros que he vuelto con unas fuerzas inagotables y unos proyectos muy claros para poner a Grau Luminotecnia en la cumbre de nuevo, ya sea en lo que queda de primavera, en verano, otoño o invierno; sin tregua, ni cuartel. Proyectos que están cuajando y esfuerzos redomados por parte de todo el personal de nuestra empresa. Vamos a por todas y necesitaremos a nuestros clientes, colaboradores, amigos y simpatizantes para llegar a buen puerto.

Nuestro objetivo

Nuestro objetivo

¡Gracias por estos casi 30 años de fidelidad a nuestro lado!

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia 

Los lunes sin post


Se acercan los meses de julio y agosto y desciende el nivel de actividad aunque no estemos para que descienda nada. Este verano puede ser el punto y final para muchas empresas del sector que no han podido soportar las presiones del mercado y la mala gestión de la crisis de sus gobiernos respectivos. ¿Os acordáis cuando decíamos que la crisis era un efecto psicológico? ¡Sigue siéndolo! Tanta información y desinformación aumentada exponencialmente por las redes sociales hace que entremos en pánico y dejemos de invertir esperando a que se aclare el panorama. Algunos no nos queremos quedar de brazos cruzados y vamos buscando soluciones diariamente, y el simple hecho de hacer este gesto implica una energía que hace que nos sigamos moviendo.

Desde este teclado con el que ya he escrito muchos de los 320 post de este blog os invito a seguir luchando aunque llegue el verano con su merecido descanso. Pero ¿cómo vamos a descansar con la que está cayendo? ¿cómo vamos a bajar los brazos y dejarnos llevar por la corriente? Está muy bien tomarse una cervecita en verano y calzarse una chanclas, pero sin olvidar que esto hay que trabajarlo día a día. Ya sé que este es uno de mis post de psicólogo de pacotilla, pero no quiero dejar de escribir los lunes por el simple hecho de que todo sigue igual. Me niego a que todo siga igual, y lo único que se hacer para evitarlo es trabajar, trabajar y trabajar, y escribir lo que pienso también.

Hoy tenía que haber sido otro lunes sin post, pero me he negado. No se pueden dejar los buenos hábitos.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia


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