¿Adiós incandescencia?


Ahora que cada vez más la iluminación de bajo consumo va desplazando a las tradicionalmente llamadas “bombillas” domésticas, quiero hacer hincapié en varios términos que nos han acompañado a lo largo de nuestras vidas. También las “bombillas” para uso profesional, llamadas “lámparas” de incandescencia, tungsteno, halógenas, cuarzo, están dejando paso a las tecnologías de fluorescencia, LED, descarga y cerámica.

La primera bombilla de Thomas Edison - 1879

Cada una de estas tecnologías tiene sus virtudes y sus limitaciones; por ejemplo la luz fluorescente es por naturaleza soft, suave, difusa, y por mucho que nos empeñemos no vamos a conseguir un haz concentrado, dado que para obtener una proyección puntual la fuente de luz debe ser lo más puntual posible. Si echáis un vistazo a vuestro alrededor veréis que la luz fluorescente es un cilindro o una esfera de color blanco del tamaño de un puño, por lo menos. Vamos, que necesitaríamos una parábola enorme para redirigir esa luz.

El LED es todo lo contrario al fluorescente, es un punto diminuto de luz concentrado al que se le tiene que poner una microlente para abrir su haz. Aunque es la tecnología que más ahorra por su bajo consumo y larga vida, superando a la fluorescencia en ambos casos, también tiene sus limitaciones; los LED’s pequeños tienen una alta disipación de calor y de ahí que se vean muchos paneles matriciales, ligeros y ahorradores, pero con una distancia limitada de proyección. A medida que incrementamos la potencia de un solo LED incrementamos en mayor medida su emisión de calor y su coste. Esta tecnología evoluciona día a día.

De la tecnología conocida como HMI (marca registrada por Osram) y que comunmente se conoce como descarga, podemos decir que es muy costosa y emite rayos UVA, UVB y UVC tan dañinos para nosotros; evidentemente los proyectores tienen su sistema para protegernos de dichos rayos. Permite trabajar con fuentes muy pequeñas desde 125W hasta muy grandes de 18kW. Sea el tamaño que sea, estamos hablando de fuentes de luz puntuales. Ideal para exteriores cuando se debe competir con el Sol.

Una tecnología que está entrando fuerte en arquitectural pero parece que no despega en cine y vídeo es la descarga cerámica o descarga fría. Esta tecnología se asemeja a la de descarga o HMI pero utiliza los principios de la fluorescencia. La gracia es que con una pequeña modificación en el aparato de HMI se puede utilizar este tipo de lámpara y… obtenemos con un solo aparato descarga de luz día 6000K y descarga de 3200K. De momento esta tecnología sólo es válida hasta 400W pero los aparatos modernos ya son compatibles.

Pués como iba diciendo al principio, poco a poco nos vamos despidiendo de la incandescencia para dejar paso a nuevas tecnologías más ecológicas, o no. Pero recordemos esta tecnología que nos regaló es señor Thomas Edison con las varias palabras con la que las hemos descrito durante su vida.

Incandescencia: Se la conoce así por que la emisión de luz y muuuucho calor que emitía su filamento haciendo de resistencia al ponerse al rojo vivo o incandescente.

Tungsteno: Aunque el filamento al principio se fabricó con diferentes materiales, el que se acabó imponiendo fué el tungsteno por su fiabilidad y alto punto de fusión.

Halógena: Con las altas temperaturas las particulas del filamento se iban evaporando dejando la lámpara cada vez más amarilla y el filamento más débil. Para evitar esto, a la lámpara al vacío se le añadieron una mezcla de gases halógenos cuya misión era restaurar las párticulas al filamento creando un ciclo de auto regeneración.

Cuarzo: A medida que se hacían lámparas más potentes también aumentaba su tamaño, haciendo aparatos monstruosos. Originalmente la ampolla de las lámparas era de vidrio hasta que se adoptó el cuarzo que aguantaba mayores presiones y más calor, permitiendo así reducir el tamaño de las ampollas y consecuentemente el de los aparatos.

En resumen, son cuatro maneras diferentes de llamar a una misma lámpara dependiendo de qué parte estemos hablando; como las lámparas de descarga o luz día no tienen filamento y por lo tanto no son de tungsteno, para diferenciarlas, a las de filamento se las conoce mayoritariamente por lámparas de incandescencia o tungsteno.

Alfons Grau – Director Gerente de Grau Luminotecnia

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